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Medicamentos postrasplante

Medicamentos postrasplante

10 Oct 2019 05.37PM

En el siguiente artículo podrás conocer todo lo referente a los medicamentos que deben tomar los pacientes luego de su trasplante de hígado; cuáles son, para qué sirven, ¡y mucho más!

Muchos padres con hijos que sufren enfermedades hepáticas terminales cuyo tratamiento ha sido largo, al ver que la toma de fármacos continúa luego del trasplante muestran cierta sorpresa y a veces disconformidad con la situación, pensando que luego de la cirugía los mismos ya no serían necesarios.

Es por eso que el Dr. Pedro Rivas, presidente y fundador de Fundahígado, conversó sobre los medicamentos postrasplantes con dos especialistas en la materia: la Dra. Mia Schmiedeskamp-Rahe, profesora de asistencia clínica en la Facultad de Farmacia en la Universidad de Illinois en Chicago, Estados Unidos; y el Dr. David Choi, farmacólogo y profesor asistente en la misma universidad.

Los tres charlaron sobre cuáles son los medicamentos postrasplantes, cómo actúan, para qué sirven y aclararon muchas cuestiones relativas al tema, así los padres tendrán una guía completa de la importancia de los mismos para mantener la salud de sus hijos, luego del trasplante.

Para comenzar, el profesor Choi indicó que inmunosupresor es la manera elegante para llamar a los medicamentos antirrechazo, mismos que el paciente trasplantado debe comenzar a tomar inmediatamente después de la cirugía.

Según explicó el Dr. Choi, cuando ocurre una infección ya sea bacteriana, viral o micótica, nuestro organismo combate a los agentes invasores con anticuerpos, que son las defensas naturales que poseemos para protegernos de ataques externos. De la misma manera actúa el sistema inmune cuando se realiza un trasplante hepático, ya que el injerto o porción de hígado nuevo que se le ha colocado al paciente, el cuerpo no lo reconoce como suyo y por tanto lo intenta suprimir; es ahí cuando los inmunosupresores o medicamentos antirrechazo cumplen su función, la cual consiste en "calmar” nuestro sistema de defensas de manera que no intente eliminar al órgano trasplantado.

El Dr. Choi continuó su disertación sobre el tema, aclarando una duda que tienen muchos padres que están pasando por esta situación, que es por cuánto tiempo deben ser tomados los inmunosupresores y la respuesta es: por el resto de la vida del paciente, pues siempre existirá la posibilidad de rechazo. Igualmente indicó que al principio se toman bastantes medicamentos de este tipo, pero a medida que va pasando el tiempo las cantidades y dosis se reducen de acuerdo con cada particularidad clínica.

Lo anterior conlleva a otra duda que tienen muchos padres cuando se enfrentan a la gran cantidad de inmunosupresores que existen hoy en día. Al respecto, la Dra. Schmiedeskamp- Rhae precisó que los pacientes pediátricos por lo general comienzan tomando dos o tres de estos medicamentos, pero la idea es que a medida que van pasando los años, requieran uno solo, que en ocasiones se logra reducir hasta una dosis diaria.

Inmunosupresores, esteroides y profilácticos, la tríada infalible.

Ahora bien, la Dra. Rhae puntualizó que existen dos inmunosupresores imprescindibles para los niños que han sido trasplantados: el tacrolimus y el micofelonato; también recetan esteroides como la prednisona.

En primer lugar, el Dr. Rivas consideró oportuno y necesario hablar del tacrolimus, el inmunosupresor más usado en trasplantes por la facilidad para calcular sus niveles en la sangre. Entonces, el Dr. Choi explicó que la frecuencia de administración al principio suele ser de dos veces por día, la cual va disminuyendo poco a poco de acuerdo con el peso y la capacidad del paciente para metabolizar la medicina. Los efectos secundarios dependen del nivel de tacrolimus en el torrente sanguíneo, y van desde temblores y dolores de cabeza, hasta posibles daños renales, diabetes e hipertensión, cuando no existían ninguna de estas condiciones.

Estos tres últimos efectos secundarios pueden causar cierta incomodidad en los padres, pero deben saber que los médicos especializados en el área están al tanto de los mismos y tienen estrategias para mantener la situación controlada.

De manera análoga, el Dr. Choi habló sobre el micofelonato, otro inmunosupresor de uso frecuente en la doble terapia, el cual se toma usualmente dos veces por día, con la diferencia de que no se miden sus valores en la sangre, por lo que se indica la dosis de acuerdo con el peso del paciente.

Este medicamento presenta un efecto secundario que es común en casi todos los pacientes que lo toman: malestar estomacal (náuseas, vómitos y diarrea); igualmente los galenos cuentan con estrategias para mitigar estas molestias, por lo que si presentan estos síntomas deben ponerse en contacto con sus médicos tratantes, quienes estirarán, disminuirán o cambiarán la dosis.

Otro efecto secundario producido por el micofelonato es que baja los niveles sanguíneos, por eso los pacientes deben hacerse exámenes de sangre dos veces por semana, para monitorear y mantener controlada esta situación. En este punto el Dr. Rivas resaltó la importancia de realizarse puntualmente los análisis de sangre bisemanales para mitigar las molestias causadas por los inmunosupresores, pues si bien algunas veces no se pueden evitar, siempre pueden ser controladas.

Otros fármacos siempre presentes en los tratamientos postrasplantes son los esteroides, sumamente eficaces a la hora de prevenir el rechazo.

Si bien el uso de estos medicamentos resulta controvertido para algunos médicos, lo siguen prescribiendo por su efectividad comprobada, enfocándose luego en reducir la dosis hasta que ya no sean necesarios, pues la mayoría de los pacientes al año del trasplante comienzan a producir sus propios esteroides de forma natural, por lo que ya no necesitan tomarlos más.

Para la Dra. Rhae, el problema con los esteroides en pacientes pediátricos, es que además de los múltiples efectos secundarios que causan tanto en niños como en adultos, tal como diabetes, hipertensión y aumento de la posibilidad de infección, se suma la vulnerabilidad de sus huesos, porque aumenta el riesgo de fracturas y el ritmo de crecimiento se puede ver afectado. Por lo anterior todos los médicos que participaron en este conversatorio, reiteraron la importancia de los chequeos de sangre bisemanales para afrontar los efectos adversos a tiempo y poder solventarlos.

Una vez definidas las funciones y particularidades propias de las principales medicinas que todo trasplantado debe tomar, el Dr. Rivas conversó con los doctores Choi y Rhae sobre los medicamentos profilácticos.
Al respecto, la Dra. Rhae explicó que los profilácticos se encargan de preservar al cuerpo de posibles infecciones, a las que son bastante proclives las personas con sistemas inmunes debilitados por efecto de los inmunosupresores que deben tomar, luego de ser trasplantados.

Así las cosas, la Dra. comentó cuáles son los tres más usados y por cuánto tiempo deben ser tomados:

  1. Bactrim, recetado para prevenir infecciones pulmonares; debe ser tomado entre seis meses a un año.
  2. Valganciclovir, para prevenir infecciones por citomegalovirus; por lo general el tratamiento dura entre tres y seis meses.
  3. Fluconazol, para las micosis en boca y garganta. Lo suministran al paciente justo después del procedimiento quirúrgico y el tratamiento dura unas cuantas semanas.

La doctora comentó que las compañías farmacéuticas suelen colocarle distintos nombres a estas medicinas, lo que puede confundir a los padres, por lo que les recomienda conocer el nombre original; la diferencia entre una marca y otra por lo general radica en la dosificación, es decir, mientras una se administra dos veces al día, la segunda se toma una sola vez. Por ejemplo, Prograf es uno de los nombres comerciales del tacrolimus, pero también se le conoce como Advagraf y Protopic. De todas maneras, la Dra. Rhae al igual que el Dr. Rivas, aconsejan consultar al farmaceuta o al doctor en el centro de trasplante si siguen albergando dudas al respecto.

Lo importante de todo esto es comprender, que los papás de un niño recién trasplantado se irán a casa con un montón enorme de medicamentos, pero a medida que vayan pasando las semanas, los meses y los años, esta cantidad irá disminuyendo hasta que llegue un punto en que solo deba tomar una dosis diaria de inmunosupresor y quizás un medicamento para tratar algún efecto secundario, según sea el caso.

¿Qué pasa si ocurre el rechazo?

Tanto el Dr. Choi como la Dra. Rhae, comentaron que es muy común que esto ocurra, pero afortunadamente existen estrategias para solucionar esta eventualidad.

Si el rechazo es leve, se puede manejar con dosis bajas de esteroides. En caso de ser un poco más severo, se hospitaliza al paciente por unos pocos días y se le suministra por vía intravenosa una dosis más grande de esteroides. Los dos concluyeron que igual no hay motivos para preocuparse en demasía, ya que actualmente existen muchas herramientas para proteger al hígado del rechazo.

Finalmente los tres especialistas concluyeron, que la importancia de esta información radica en que los padres sean conscientes de que la toma de medicamentos postrasplantes es un régimen de por vida; que aunque en un principio puede resultar apabullante el número de medicinas que debe tomar su niño, con el tiempo serán menos y resultará más fácil seguir las indicaciones del tratamiento. Todo esto tiene como objetivo que el hígado funcione bien y por el mayor tiempo posible.

Existen otros medicamentos que los niños deben tomar, como por ejemplo el M Tor, el bolus O, los intravenosos y las inducciones, pero serán tratados a profundidad en una próxima oportunidad.

Lisayde de Jesús Santamaría

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